Por fin
un momento de paz con Michael Bublé y una taza de café en las manos. Mientras me
fumo un cigarrillo empiezo a resonar con esa canción: “The way you look tonight”.
Me hace vibrar en un sueño. Mejor dicho, en un estado. Oigo como su melodía me
penetra en el alma haciendo que recuerde como es estar enamorada. Me imagino un
baile, unos brazos rodeando mi cintura, dos corazones resonando al mismo ritmo,
y un estado de paz profunda. Es como en las películas americanas, cuando la música
suena y no hay nada más, solo amor. Ese amor que habla con sinceridad, te llena
el espíritu con una ráfaga de aire limpio, que recorre tu cuerpo con un dulce escalofrío
de placer. Ese amor que te embriaga llenando todos aquellos huecos vacíos con
un dulce sabor que da sentido a tu vida. Y llegas a la conclusión de que ese
momento es el que has anhelado toda la vida. Todo el pasado queda sanado en ese
instante mágico porque la extenuada y cansada carrera acabó. Solo queda
disfrutar del baile.
Es curioso
que todos queramos lo mismo y muy poca gente lo encuentre. ¿Quién no desea ese
estado? En la actualidad la gente ya no busca el amor. Busca comprobar que no
existe. Entonces se van a los pubs y a las discotecas para ligarse a alguien.
Claro, que no acaba en un baile romántico sino en un acto sexual sin ninguna
magia. Y luego dicen: ¿ves? El amor no existe, no sentí nada. Y así
sucesivamente todos los fines de semana deseando que sea diferente el
desenlace. Después de unos meses y unos cuantos polvos malos concluyen una
tesis: “el amor no existe porque no lo siento”. Entonces los hombres empiezan a
culpar a las mujeres diciendo: “es que
no hay una mujer que merezca la pena”. O las mujeres: “ya no hay hombres románticos
como los de antes”. Y así las noches de fiesta se convierten en cacerías sin
sentido para ver quien pesca algo. Mujeres maquilladas, vestidas de forma sexy
para atraer al “hombre de sus sueños” y hombres elegantes con una buena
cantidad de colonia para hipnotizar a la “mujer de sus sueños”. Y en sueño se
queda, sobre todo cuando pasadas unas horas, el alcohol y las drogas quitan esos
efectos de felicidad superficial y estado placebo. Vuelven a su estado sobrio,
y todo toma otro color. La esperanza se desvanece y el vacío colma todo su
cuerpo. Sin embargo, la gente es bastante persistente. Piensan que así lo
encontrarán, que haciendo lo mismo una y otra vez hallarán un resultado diferente. En
fin, cuanto más tiempo se queden en relaciones superficiales más vacíos se
quedan y por lo tanto, confirman la idea que tienen en sus cabezas. Así que,
convencidos de ello, se entregan plenamente a un estado de pasotismo total. Se abren
a probar todo tipo de sexo, de drogas,… en un intento de no sentir la insatisfacción
de vivir una vida sin amor.
Y ahí es
cuando surge mi pregunta: ¿Por qué la gente se conforma con el sexo cuando
puede tener el amor?
Pues...,
creo que tengo la respuesta. La mayoría de las personas buscan el amor fuera de
sí mismos. Piensan que el amor es un objeto (una mujer o un hombre), pero
cuando toman posesión del objeto no encuentran esa energía que vibra con la canción
de Michael Bublé. Están convencidos de
que al poseer, es decir, teniendo sexo, van a hallar ese estado. Y es
totalmente imposible encontrar el amor así,
porque Señores y Señoras, el amor es una energía que no se puede poseer. El
amor empieza dentro de ti mismo, no fuera. Tan solo tienes que conectar con él.
Está en una frecuencia. Tienes que sintonizarte y ya está. Algunos la quieren
buscar en FM, otros en AM, pero solo la encontraran cuando hallen la que suena
en su corazón. Lo que sucede en mucha gente es que no llegan a conectar debido
a las interferencias (odio, rabia, rencor, ambición, poder,…) pero si realmente
queremos amar tenemos que sintonizarnos con ese canal. Aunque también podemos seguir en un estado zombi
que nos conducirá a más vacío en nuestras vidas. Pero, en fin, cada uno es
libre de elegir. Yo creo en el AMOR porque lo siento dentro de mí. Y sigo escuchando esa canción para que me
recuerde quien soy y con quien quiero bailar.
Autora: Susan Ávalon.


¡¡¡Sensacional!! Bailemos!!
ResponderEliminarNada más cierto chiquilla
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